COMPRAR Y COCINAR:LAS CLAVES PARA UNA DIETA SALUDABLE

Sin duda una buena alimentación comienza en el supermercado, donde vamos a elegir los alimentos que conforman nuestra dieta. Después, la manera en que cocinamos esos alimentos también va a ser clave para mantener una dieta equilibrada. Comprar y cocinar son los pilares básicos para una alimentación saludable.

Por mucho interés que tengamos en hacer una dieta saludable si vamos al supermercado y elegimos los alimentos erróneos: mucha grasa, exceso de azúcares, desequilibrio entre nutrientes…ya tendremos un error de base insalvable. Tener un buen cocinero en casa también es importante, va a saber qué hacer con esos alimentos óptimos para nuestra salud.

Recuerdo que un sabio profesor solía decirnos: “un buen cocinero puede ser el mejor de los dietistas”. Y razón no le falta, en muchas dietas lo que falla es la manera de cocinar los alimentos o en muchos casos el no saber cómo cocinar limita mucho las dietas a fritos, asados y preparaciones más calóricas y desequilibradas.

Claves para comprar alimentos saludables

En tu carro de la compra tienen que primar los alimentos frescos: frutas, verduras y hortalizas. Hay que dejar de lado los alimentos preparados o precocinados, ya que suelen tener un exceso de grasas y sal. Un grupo de alimentos que suele brillar por su ausencia en nuestra despensa son las legumbres. Recordemos que las legumbres son la principal fuente vegetal de proteínas, hay que consumirlas 1-2 veces por semana.

Los snacks, bebidas o zumos azucarados y golosinas deben ser alimentos anecdóticos en tu compra. Es difícil pasar por el estante de los chocolates, patatas fritas y golosinas y no coger nadar, pero tenemos que ser sensatos y saber que no debemos abusar de ellos.

Claves para cocinar sano

La clave para cocinar sano van a ser no alterar mucho las propiedades de los alimentos y evitar añadirles un exceso de grasa. Para ello tenemos técnicas de cocinado poco agresivas y muy sanas como: horno, al vapor, microondas, cocción, papillote o a la plancha.

Debemos evitar otras técnicas más agresivas y que añaden grasa como son la fritura, el asado y la barbacoa. Añadir de manera sistemática mucha sal o salsas a las comidas también puede hacer que alimentos considerados sanos, giran hacia el lado de los alimentos a evitar, mucho cuidado con esos aliños de última hora.

No se trata de comer solo verduras o pescado al vapor, pero si de que las verduras, frutas, hortalizas y carnes y pescados bajos en grasa formen la mayor parte de nuestra dieta. Y como decimos, sin olvidar a las legumbres.

En resumen: si tenemos bien configurada nuestra lista de la compra y si tenemos un buen arsenal o libro de recetas saluables, la mayor parte de una dieta sana ya está hecha.

 

 

La combinación de los alimentos

LA COMBINACIÓN DE LOS ALIMENTOS – Parte I.

 

Aqui os proponemos la primera parte de algo que va para todos, pero especialmente para aquellos que son papas y mamas.
LA COMBINACIÓN DE LOS ALIMENTOS 

Una alimentación sencilla se digiere mejor. El a
parato digestivo «reconoce» los alimentos cuando no están demasiado mezclados entre si y forma los jugos digestivos adecuados a cada uno de ellos. Las enzimas o sustancias que actúan en la digestión de los nutrientes son diferentes para las frutas o las verduras, los cereales o los frutos secos, los lácteos o las legumbres.

En su estado natural los animales llevan una alimentación sencilla y no mezclan “varios platos” en la misma comida. Lo mismo ocurre con los niños pequeños, cuando se les presenta una arroz con “tropiezos” prefieren eliminar los tropiezos que sobran y comen sólo el arroz. Una comida sencilla, es mucho más fácil de digerir y asimilar que otra con muchas mezclas.

Las transformaciones que sufren los alimentos en el estómago e intestino, durante la digestión, son producidas por un grupo de sustancias o agentes químicos llamados enzimas que van en los jugos digestivos. Estas sustancias sólo actúan en condiciones favorables. Si las condiciones cambian no actúan bien y surge la fermentación y putrefacción de los nutrientes, y posterior intoxicación del organismo.

Cada una de las enzimas que intervienen en la digestión tienen su efecto sobre una clase de alimentos. Unas digieren los almidones, otras las proteínas y unas terceras las grasas. El reconocido fisiólogo ruso Pavlov demostró que cada tipo de alimento, da lugar a una actividad particular en las glándulas digestivas. La capacidad de acción del jugo gástrico varía de acuerdo con los alimentos que se consumen. Se forma un jugo ácido, con la carne, o casi neutro, con poco ácido clorhídrico con el pan, es decir varía su pH.

El aparato digestivo forma siempre las enzimas adecuadas para la digestión del alimento, como ya lo hemos dicho. Cuando comemos pan, el jugo digestivo formado es el adecuado para el pan, y cuando comemos queso, el aparato digestivo «reconoce» este alimento formando otro jugo digestivo diferente y adecuado a su digestión. Cuando los mezclamos, especialmente en grandes cantidades, no hay un buen «reconocimiento» ni una formación adecua da de jugos digestivos, con la consecuente mala digestión y la fermentación y putrefacción de la comida.

Las mezclas de los alimentos concentrados o de más costosa y larga digestión: pan, cereales, leche y sus derivados, legumbres, frutos secos, huevos, y por supuesto las carnes y los pescados, en la misma comida, dan lugar a una mala digestión. La fermentación y la putrefacción de sus componentes da lugar a sustancias tóxicas, que al ser absorbidas perjudican a todo el organismo. Esta es una de las causas más importantes de enfermedades. Igualmente ocasionan un sinnúmero de trastornos digestivos, que intentamos sean aliviados con bicarbonato, medicamentos antiácidos, y otros fármacos. Dañamos de esta manera el estómago y el intestino y luego los intentamos aliviar.


SIN MUCHAS MEZCLAS

Para evitar estos problemas es aconsejable una comida sencilla, sin muchas mezclas. Es mejor comer un poco más de lo mismo que añadir otros platos diferentes que traben la digestión.

Si mezclamos arroz con queso, legumbres con carne, frutos secos con leche, pan con legumbres, cereales con leche, huevos con queso, pescado con carne,…. provocamos una mala digestión. Ello no ocurre con los alimentos de más fácil digestión: verduras, hortalizas o frutas. Además, las mezclas de alimentos concentrados son mucho más perjudiciales cuando los ingerimos en grandes cantidades.

Es recomendable que comamos lo que nos alimenta sin muchas mezclas. Al mismo tiempo podemos comer lo mismo en forma más compatible, teniendo en cuenta que algunas mezclas son más recomendables que otras. Estamos hablando de asociaciones de alimentos, de combinaciones correctas o compatibilidad de alimentos que faciliten la digestión de lo ingerido.

Como regla general podemos elegir sólo un alimento concentrado en cada comida, y si añadimos otro diferente, siempre en muy pequeñas cantidades. Si comemos una ensalada y unas verduras añadimos unas patatas, al otro día pan, arroz o cereales, al siguiente unas pastas italianas o frutos secos, alguna vez unas legumbres o huevo.

Vamos a ver a continuación un pequeño estudio de las combinaciones de alimentos más perjudiciales para la digestión. Por ser un tema delicado recomendamos ir poco a poco. Por delante de las combinaciones correctas hay otros consejos a tener en cuenta: comer alimentos crudos (ensaladas y frutas), no comer en exceso o sin hambre, eliminar embutidos, conservas, fritos, etc., masticar e insalivar bien los alimentos, no utilizar condimentos fuertes,…

Las combinaciones correctas ayudan a mejorar la digestión de los alimentos, pero no es bueno que nos rompamos la cabeza pensando si se puede mezclar la lechuga con el tomate.

Para muchas personas será suficiente la información que aparece seguidamente sobre las combinaciones menos aconsejables.